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Nuestra Regla de Autoridad

¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido.” Isaías 8:20

“Pero Dios tendrá en la tierra un pueblo que sostendrá la Biblia y la Biblia sola, como piedra de toque de todas las doctrinas y base de todas las reformas. Ni las opiniones de los sabios, ni las deducciones de la ciencia, ni los credos o decisiones de concilios tan numerosos y discordantes como lo son las iglesias que representan, ni la voz de las mayorías, nada de esto, ni en conjunto ni en parte, debe ser considerado como evidencia en favor o en contra de cualquier punto de fe religiosa. Antes de aceptar cualquier doctrina o precepto debemos cerciorarnos de si los autoriza un categórico “Así dice Jehová”. CS 581

Como predicadores de este mensaje, creemos que el Espiritu de profecía no sobrepasa la inspiración de la Biblia, sí creemos que la inspiración de los escritos de Elena de White es igual a la inspiración de los profetas de la Biblia. Y creemos que no podemos separarnos de las bases bíblicas en las que se originarón los fundamentos de nuestra fe.

“Muchos de nuestros hermanos no comprenden cuán firmemente han sido establecidos los fundamentos de nuestra fe. Mi esposo, el pastor José Bates, el padre Pierce,* el pastor [Hiram] Edson y otros que eran perspicaces, nobles y leales, se contaban entre los que, después de pasar la fecha de 1844, escudriñaron en procura de la verdad como quien busca un tesoro escondido. Me reunía con ellos, y estudiábamos y orábamos fervientemente. Con frecuencia permanecíamos juntos hasta tarde en la noche, y a veces pasábamos toda la noche orando en procura de luz y estudiando la Palabra. Vez tras vez, esos hermanos se reunían para estudiar la Biblia a fin de que pudieran conocer su significado y estuvieran preparados para enseñarla con poder. Cuando llegaban al punto en su estudio donde decían: "No podemos hacer nada más", el Espíritu del Señor descendía sobre mí y era arrebatada en visión y se me daba una clara explicación de los pasajes que habíamos estado estudiando, con instrucciones en cuanto a la forma en que debíamos trabajar y enseñar con eficacia. Así se daba luz que nos ayudaba a entender los textos acerca de Cristo, su misión y su sacerdocio. Una secuencia de verdad que se extendía desde ese tiempo hasta cuando entremos en la ciudad de Dios me fue aclarada, y yo comuniqué a otros las instrucciones que el Señor me había dado. “ MS1 241

Como miembros del pueblo remanente nos da tristeza ver como se ha olvidado el origen Divino de nuestra pueblo y se permite que la gente y aun pastores minimicen y/o intelectualicen al espíritu de profecía, al grado de tomarlo como una herramienta más, o un comentario bíblico como cualquier otro.

La autoridad de los hijos de Dios lo declara la Biblia en Isaias 8;20 y ninguna autoridad debe sobreponerse a la de la escritura y al testimonio. Sobre la autoridad antes mencionada y no en una jerarquización esta la autoridad de la iglesia.

“Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.” Mateo 20:25-28

Creemos en el sacerdocio de todos los creyentes “todos vosotros sois hermanos” Mateo 23:8

Como pueblo de Dios, expresamos nuestra alarma al ver como este principio está siendo ignorado y se aplica el principio del mundo. Ustedes lo saben, las palabras sobran para explicar cómo alguien en un puesto de importancia puede influir y tomar una decisión en contra de los que queremos establecer nuestra fe “a la ley y al testimonio”

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